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martes, enero 5

El extraño de San Juan de Letrán no. 109

Dicen que es el cine porno más lujoso y antiguo del mundo, también el más grande. El cine Teresa cuenta con 3105 asientos y se erige como una de las construcciones más imponentes de San Juan de Letrán, alias, el Eje Central. Su presencia no puede pasar desapercibida en una de las calles más concurridas y comerciales de la Ciudad de México; es testigo muy activo de miles de historias de diversidad citadina que se tejen con el pretexto de las proyecciones de películas picantes para caballeros.



La historia se remonta a los últimos días del siglo XIX cuando el cine llegó a México (1896), en ese entonces algunos lo consideraron una curiosidad científica condenada al olvido, pero se equivocaban, pues el cinematógrafo se volvió popular porque permitió, por poco dinero presenciar espectáculos de manera más accesible que el teatro. Con los años, no sólo se volvió un artilugio eficaz para la propaganda pos- revolucionaria sino también un elemento de status económico para un país cuya economía estaba en franco ascenso. Eran los días del “Milagro Mexicano” y los empresarios no dejaron ir esa oportunidad de modo que México en su transformación de sociedad agrícola a industrial se sirvió del cine y las salas se volvieron parte esencial del entorno.

El cine Teresa vio sus primeros días como una construcción severa y un tanto burda con un arco y líneas art déco, en 1924, sobre la todavía estrecha avenida san Juan de Letrán. Esta construcción fue derribada parcialmente en 1939 cuando la calle debió ampliarse debido al creciente número de autos y personas circulando. La ciudad de México se modernizaba irremediablemente.



El ingeniero Francisco Serrano, tenía en 1939, una larga trayectoria remodelando cines y construyendo nuevos con un estilo muy particular de esplendor interior e impresionantes marquesinas con estilo art decó tardío pero muy efectivo. Entre sus obras más importantes están el cine Encanto (1937), en la colonia San Rafael, contaba con cinco niveles y un elevador para llevar a los 4000 espectadores. Por desgracia fue demolido después del sismo de 1957 y el cine Teresa que se inauguró el 9 de junio de 1942 con el estreno de la película El Hijo de la Furia.



La reinauguración del Teresa, cuyo nombre se relaciona a los amores del antiguo dueño, se promocionó como un cine para señoritas y ellas pagaban menos por entrar. Su envidiable ubicación hacía que las personas acudieran a él desde lugares diversos para vivir la lujosa experiencia del cine en una sala con acabados de lujo: relieves de las musas que parecían flotar sobre la pantalla gracias a un efecto de luz azul, réplicas de esculturas clásicas en el lobby, butacas acojinadas y hasta un sistema de calefacción para mantener la temperatura contínua. Sin embargo, los buenos tiempos no fueron eternos, el Milagro Mexicano llegó a su fin, y junto con sus vecinos Maya, Coloso, Princesa y Variedades vivió la decadencia, pues la industria cinematográfica mexicana cambió a finales de los 50. Los monopolios de distribución obligaron a muchos empresarios a vender sus decadentes salas, los dueños del Teresa se negaron y han sido víctimas del boicot comercial pues para proyectar estrenos deben esperar hasta la cuarta semana y pagar 60 por ciento de la entrada. Ante esto proyectar cine porno se volvió una opción viable ante los cambios urbanos y económicos.




Si se pasea por las calles aledañas es posible ver la enorme estructura del cine, vestigio de esas magnas construcciones del séptimo arte como concepto urbano. Podemos ver cómo los años pasan y que la construcción, a pesar de los cuidados del dueño que refiere en esta entrevista del Universal, poco puede contra el tiempo. También nos cuenta de grandes cambios en la vida cotidiana de la ciudad. No sólo de en la zona que está muy lejos del rescate del Centro histórico, también nos dice cómo con la popularización de la televisión primero, de la videocastera, el DVD, el cable, el internet y demás inventos, la gente ya no acude al cine; las enormes salas se quedaron vacías. El ritual de ver películas se modificó desde ser un gran evento al que la gente acudía con sus mejores galas hasta “hacer cualquier cosa” sin salir de casa. Yo tuve la fortuna de “agarrar” los últimos años de las salas de cine enormes en los 80 y lo guardo como un gran recuerdo de mi niñez. Ustedes ¿cuando fue la última vez que disfrutaron una sala de cine por si misma como algo especial?




El cine Teresa que se niega a morir es un gran rincón del Centro Histórico, como un vestigio de glorias pasadas y espero que sus días como cine porno no sean eternos y que no termine sus días como el cine Chaputepec (hoy Torre Mayor) o como el cine Latino (hoy en proyecto de rascacielos) y espero algún día poder entrar y ver las musas sobre su pantalla.



Fuentes:
Juan Solís, Cine Teresa, catalogado patrimonio cultural arquitectónico, en el Universal, Domingo 9 de junio de 2002.
Imágenes:
Skyscrapercity: los cines de la ciudad

sábado, mayo 2

La mujer mexicana del déco a través de los ojos de Ernesto García Cabral y las portadas de “Revista de revistas” (parte 2)

Acerca de México y el Art déco que hizo suyo


La historiografía que sobre el art déco existe nos indica que en México, si bien existe la influencia del periodo entre las dos guerras mundiales, la percepción de la tranquilidad anhelada después de la revolución es innegable, por eso es conveniente fijar una cronología nacional, que nos acomode mejor: Las ideas de triunfalismo, y de linealidad en las artes decorativas, superando el art noveau, van desde 1920, con la subida al poder de Alvaro Obregón, hasta 1940, cuando el presidente en turno, Manuel Ávila Camacho, decide declarar la guerra a Alemania, Italia y Japón.
Sin embargo, al contrario del contexto internacional, donde las expresiones déco fueron más variadas, desde París hasta la vanguardia neoyorquina, en México, este movimiento tuvo sus mejores exponentes, en el rubro de la arquitectura, lo cual es bastante entendible, si pensamos que después de la revolución, existió cierta movilidad social, y que si bien muchos de los ricos del porfiriato, lo siguieron siendo, hubo muchas familias que accedieron a un nuevo nivel social.
Estos nuevos ricos decidieron mudarse, abandonar el actual centro histórico, como lugar “de gran alcurnia” para poblar un poco más lejos; es entonces que se cpnsolidan colonias como la Condesa o la Roma, por lo que aún hoy, resulta muy interesante admirar aquellas construcciones que con líneas rectas y juegos de bidimensionalidad nos recuerdan, la época que este texto intenta recordar.

El art déco en México, resultó la verdadera alternativa, la verdadera vanguardia, que aunque moderada, marca una vertiente de la historia del arte contemporáneo mexicano, a estudiar, como contraparte de los muralistas.
Si bien los artistas como Guillermo Ruíz (escultor), Agustín Lazo (pintor) y Jorge González Camarena (pintor e ilustrador) entre otros, aceptaron y compartieron el ideal de la revolución, no utilizaron su iconografía y mucho menos fueron parte del proyecto nacionalista de José Vasconcelos, a quien son en cierto modo rebeldes. Su idea sin embargo fue crear una visión más romántica que revolucionaria e incendiaria del país. El mejor ejemplo que de esto puedo ofrecer es la película Allá en el rancho grande, donde se expone una realidad imaginaria, a través de la otredad romántica del sombrerudo, muy efectiva y exitosa en el extranjero.

Con esta idea se valieron del nacionalismo mexicano, ese sentimiento que Vasconcelos pretendía exaltar desde la SEP a través de la pluma del Dr . Atl, la exquisita tradición artesanal mexicana, los famosos sarapes de Saltillo con sus formas geométricas y contraste de colores adquieren su fama internacional en esta época. Además es la época en que las culturas antiguas son retomadas, por supuesto que no me refiero a los riegos y romanos, no en este momento, el éxito lo acapara Egipto, por ejemplo, es la época en que la intacta tumba del faraón Tutankamón es descubierta, los medios masivos de comunicación se encargan entonces de difundirlo, por lo que las pirámides se ponen de moda, incluso no faltó quien se construyera, su propio monumento funerario con este tema en México, que mejor detalle de buen gusto, seguramente se comentaría en la época, que moderno se diría de este sepulcro flanqueado por una esfinge egipcia en pleno panteón francés de la ciudad de México.

Pero si lo antiguo justificaba como moderno para el mundo occidental, porque no proclamar ante ellos el pasado del mexicano, retomando las formas prehispánicas en los diseños, esta es pues la característica principal de los diseños déco en este país. Los motivos indígenas y las ideas románticas pueblerinas fueron muy socorridas sobre todo cuando de representaciones femeninas se trataba, los que exaltaba aún más la idea de la otredad romántica.


Ernesto García Cabral, Portada de “Revista de Revistas”, 17 de Marzo de 1929

La peculiaridad de la mujer en Revista de revistas o el caso particular la visión de Ernesto García Cabral

El estudio de un caso particular de estos artistas de la vanguardia moderada que vivió México en este periodo es necesario, por lo que tomo a Ernesto García Cabral, quien es clasificado sólo como dibujante, con lo que creo que no se le hace el mérito suficiente; así que usaré el termino ilustrador, por parecerme más amplio y apropiado. Este ilustrador veracruzano, nació en 1890, estudió becado en la Academia de san Carlos y en Francia lo que definió su estilo.

A su regreso a México, trabaja ilustrando las revistas como La Tarántula, Frivolidades y Multicolor; en 1918, comienza su trabajo para Revista de revistas, y la edición Jueves de Excélsior. Gracias a su dibujo lineal, es considerado influenciado por el art decó, mientras que contemporáneos como Orozco y Rivera lo califican como el mejor dibujante de su generación, su muerte en 1968 y su trabajo en el periódico Novedades, son aspectos que no tocaremos aquí, ya que es su trabajo como ilustrador en Revista de Revistas, el que nos da cuenta de la idea que de la mujer manejaba y como esta se inserta en la vanguardia moderada que con una visión romántica percibía la vida en México.

Ernesto garcía Cabral se vale de recursos compositivos novedosos, muy propios de este grupo vanguardista es decir “en el terreno de la pintura se optó por nuevos temas y recursos de construcción plástica; la frontalidad del personaje retratado, privilegiando con ello la comunicación de la vida emotiva, sobre el preciosismo estético.” (1)
De este modo nos muestra una mujer que al contrario del común ideado por sus colegas, tiene más que ver con la vampiresa francesa que con la romántica provinciana, es “la mujer fatal o vampiresa: el tipo de mujer que es celebrada después sin ponerse de acuerdo por Agustín Lara en sus canciones. Dicha especie que tanto explotó el cine norteamericano y que coincide con su desarrollo inicial, fue tomado por modelos a ciertas notorias artistas de teatro y de boulevard, que participaron en el movimiento conocido como art noveaum modern style o jugendstil que generaron desde el siglo pasado en Inglaterra los prerrafaelistas, dante Gabriel Rosseti, Edward Burne- Jones y demás; en Francia Gustave Moreau y otros.” (2)
Los dibujos de García Cabral, no muestran la timidez y la inocencia de la mujer moderna, en lo absoluto; la mujer nueva mexicana, la del nuevo régimen, empieza a esbozar una nueva mentalidad, mujeres que retan y que viven su vida apasionadamente, vienen a la mente nombres como Tina Modotti, Lupe Marín y la desafortunada Antonieta Rivas Mercado, personajes que percibían la existencia como un abierto espacio de creación, dentro de una sociedad que no permitía mucho movimiento. La mujer se convierte entonces en un aspecto de tensión cultural, es pues un símbolo de seducción y amenaza, es aquella que al contrario de las costumbres porfirianas, comienza tímidamente a fumar y beber en público, es aquella que recorta su vestido y su cabello se libera del corsé e intenta abrirse al eclecticismo que nutre al déco.
Sin embargo no debemos generalizar, puesto que estos fenómenos no tuvieron gran alcance, mucho menos en un país que no termina por entrar totalmente a la modernidad, debido a su propia inestabilidad política. Estos aires de novedad y libertad ideológica en la mujer fueron percibidos por pocas afortunadas en este país; las clases altas, pudientes, aquellas con situación económica holgada que les permitiese conocer lo difundido por los medios de comunicación, más allá de su comunidad, es un hecho que no todas cortaron sus trenzas y al usar vestidos holgados, se volvieron cosmopolitas.
Es aquí donde debo plantear el problema de la recepción de las imágenes ideadas por García Cabral; las cuales activadas por la difusión de Revista de revistas, llegaban a un público muy selecto, aquel, que había decidido, vivir en la colonia Condesa por ejemplo; basta con mirar la publicación para darse cuenta del nivel de su recepción, la mujer que la leía estaba clara que era civilizada, tal como el triunfalismo de la época mandaba, igual que el mundo entero debía serlo, he aquí un extracto de la revista que ilustra muy bien el punto en un reportaje sobre la vida moderna en África:
“las negras se retratan y conservan recuerdos científicos en sus maletas, tienen ya amantes. El acordeón traduce ahora las canciones nuevas y la máquina de coser constituye [sic] a los antiguos aparatos de las tejedoras. Las nuevas negras mandan cartas o telegramas para anunciar que van a contraer matrimonio o algún otro acontecimiento. No, las negras ya no están desnudas.”(3)

Las clases alta y media alta eran las que tenían acceso a consumir este tipo de imágenes y por lo tanto a asimilar este tipo de modelos que desde el extranjero se consolidaban, y que García Cabral había a prendido a dominar en su estadía en París, por lo que su obra inmortaliza “la perversidad y lo más vaporoso de la belleza femenina. Sus dibujos de cortesanas son como mariposas multicolores clavadas en las portadas de Revista con la punta de su lápiz genial. Tuvieron la gracia nerviosa de sus actitudes sus languideces sensuales, sus caprichos locos, sus elegancias serpenteantes” (4)


Ernesto García Cabral, Portada de Revista de revistas


Es de esta manera que la visión de garcía Cabral de la mujer a través de sus ilustraciones, me parece novedosa, su vanguardia rompe o intenta romper la moralidad porfiriana, muy cercana a la victoriana europea, sus imágenes ya no tiene necesidad de mostrar a la mujer arrepentida y sufriente por su dualidad, siniestra virginal, liberándola, esta vez es perversa, una vampiresa, sensual pero necesaria, un excelente antecedente y parte en el proceso histórico de renovación en la mentalidad femenina, que recibió este tipo de imágenes, aún en los tempranos años veintes y treinta del siglo XX en México.


(1)Anda Alanís Enrique X. De, et. Al, Art déco un paíos nacionalista, un México cosmopolita, (catálogo de exposición)México, Museo Nacional de arte, INBA, 1998. p. 40
(2) García Cabral Ernesto, Las décadas del chango García Cabral, México Dóme 1979, p. 11
(3) “Civilización”, en Revista de revistas, 18 de enero de 1931.
(4) Ernesto García Cabral Jr. ob cit, p. 45

La mujer mexicana del déco a través de los ojos de Ernesto García Cabral y las portadas de “Revista de revistas” (parte 1)

Contexto

México posrevolucionario, una temporalidad que se percibe como de una necesaria refundación social, en este país urge una reafirmación, ante el contexto internacional, una necesaria demostración de cómo este país latinoamericano, encajaba perfectamente en el contexto de la modernidad.

La población ante un escenario más prometedor que el siglo anterior, esperaba tiempos mejores que los del siglo XIX, con los nuevos gobiernos, “emanados de la revolución” Sin embargo esta tranquilidad se rompería muy pronto ante el conflicto Cristero de modo que una vez más la contradicción hizo mella en la dirección de un país que a momentos dejaba de parecerse altan anhelado ideal moderno.

Una de las condiciones de posibilidad para que México fuese moderno, me refiero claro, en el sentido aceptado por la mayoría, ya entonces dirigida de facto por Estados Unidos, fueron los medios de comunicación, a partir de los cuales (la radio y en mayor medida los medios impresos), irrumpieron en las mentalidades masivamente, presentando prototipos de ensueño que en un sentido estricto eran muy difíciles de ignorar. Los modelos de belleza de entonces en Hollywood, además de la publicidad de las revistas “cuyos anuncios ofrecieron la posibilidad de alcanzar el estado de modernidad y cosmopolitismo tan anhelado por la sociedad”(1) 1os modelos que en su conjunto ayudaron a romper sobre todo fuera de México con los vestigios de la rígida moral victoriana. Por lo mismo me parece conveniente partir explicando el contexto artístico internacional, para volver, yendo de lo general a lo particular, en las influencias del movimiento déco en el trabajo de Ernesto García Cabral.

Si se intentara resumir en una sola palabra la intencionalidad de las formas y composiciones, presentadas en este momento histórico, seguramente nos decidiríamos por triunfalismo, palabra que se refleja en las expresiones de este movimiento decorativo, durante mucho tiempo despreciado pero que sin embargo, encaja en el periodo entre los años que median las dos guerras mundiales, definidos muchas veces como “locos”. Tengo para mi, que la década de los veinte fue libre, por la amplia gama de posibilidades que se abrían, pero que son cortadas de tajo a partir de 1929, donde esa libertad se transforma en una necesidad de huir de la realidad.
El maquinismo y el triunfalismo del hombre sobre la naturaleza, dominaron entonces las formas, donde el desarrollo de los medios de producción, le permiten al arte insertarse dentro de una estructura social de necesidades, nunca antes vista: La masificación de las producciones, también tocó al arte, por lo que la línea entre artesanía o simple objeto de uso cotidiano y un objeto estrictamente artístico y por tanto único, llegó a perderse; tal como ya se había visto con el precedente del Art déco, la vanguardia llamada Bauhaus.



Los modelos de clara influencia alemana, la figura larga y siniestra del Nosferatu del cine en 1922, o las sombras del Cabinete del doctor Caligari, sin olvidar las propuestas visuales de Metrópolis, película que a través del futurismo expone el ideal estético de esta época, son buenos ejemplos de las imágenes que me interesa evocar para este texto, imágenes que llegaron a ser recibidas masivamente, por medio de la pantalla.

El art déco

El Art decó como categoría artística cuya historicidad aparece, ya muy tardíamente en los años sesentas, cuando en la época psicodélica se vuelve la mirada atrás para rescatar las composiciones que a partir de figuras lineales y contrastes de color, logran efectos de caleidoscopio, se eleva y reconoce, como movimiento artístico, reflejo de toda una época de coyuntura mundial. Por lo que se hizo necesaria una relectura que expuso la manera en que anteriormente “trata[ron] de resolver un problema que rebasa lo estético, para explicar, contradecir, afirmar o proponer algo que tiene que ver con la estructura de la sociedad que lo produce. En cambio el déco, cuyos productos son también susceptibles de ser leídos por su estructura simbólica, supo siempre que además de la preocupación plástica por lo estético, su destino fue –en el campo de los objetos- hacer artefactos que acompañaran al poseedor en su vida cotidiana con un componente básico, la utilidad”(2)

La gran contradicción entre tecnología y arte, la producción en serie y la idea que la obra artística debe ser única, porque de otro modo irremediablemente perdería la sustancia de su originalidad es pasada del largo por los artistas de esta corriente, quienes buscan además de un marcado sentido estético, el funcionalismo, concepto que se vuelve determinante, por lo que no nos extraña encontrar en los catálogos dedicados al déco, objetos tan cotidianos como tazas, relojes y floreros entre otras cosas, es por esto que durante mucho tiempo fue despreciado, pero es indispensable entender que “si bien es cierto que el art déco en un principio se caracterizó por un culto al lujo, dirigido hacia una élite de consumo y apreciación artística, por otro lado su encauzamiento era para las masas, basado en ideas socialistas y revolucionarias”(3)

De este modo es fácil explicarnos el uso de los medios de difusión de éstas imágenes y su masificación en objetos de uso cotidiano, una sociedad consumista y muchas necesidades creadas, exigían la promoción de las mercancías, por lo que la publicidad se volvió una necesidad, es aquí donde los medios impresos revelan su verdadera efectividad, más allá de la sola difusión de ideas como texto sino la difusión de conceptos a través de las imágenes.

(1) Enrique X. De Anda Alanis, “ El déco en México, arte de coyuntura”, en Art déco un país nacionalista, un México cosmopolita,(catálogo de exposición)México, Museo Nacional de arte, INBA, 1998.p.42
(2) Ibid. p. 34.
(3) Javier Esqueda, El art déco, retrato de una época,Centro de investigación y servicios museológicos, UNAM, México, 1986, p.15.

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